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Visita de familia

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Imaginen un resumen de la cultura española desde la Prehistoria hasta el siglo XX: cerámica, incunables, esculturas, orfebrería… y  la mejor pintura. Eso es la exposición de la Hispanic Society en el Prado.

Imaginen un resumen de la cultura española desde la Prehistoria hasta el siglo XX: cerámica, incunables, esculturas, orfebrería… y  la mejor pintura. Eso es la exposición de la Hispanic Society en el Prado.

Patrocinada por la Fundación BBVA, Tesoros de la Hispanic Society of América. Visiones del mundo hispánico estará en el Museo del Prado hasta el 10 de septiembre, pero el tiempo corre que vuela, así que es mejor no dejar la visita para el futuro lejano. Por cierto, debemos estar oportunidad de ver cómo vuelven a casa tantas joyas de familia a la misma razón prosaica que ha desplazado un fantástico puñado de obras desde el Museo de Bellas Artes de Budapest hasta el Thyssen: están de reformas y ya sabemos lo que es meter a pintores y fontaneros en casa.

La Hispanic Society of America de Nueva York reúne la mayor colección de arte hispano fuera de nuestras fronteras. Hablamos de unos fondos compuestos por más de 18.000 piezas que, como nos recuerdan los organizadores, abarcan desde vestigios paleolíticos a piezas del siglo XX, además de una biblioteca excepcional, con más de 250.000 manuscritos y 35.000 libros raros, entre ellos 250 incunables. Es un suma y sigue asombroso de la historia, el arte y la cultura españolas (también portuguesa): escultura romana, cerámicas, vidrios, muebles, tejidos y joyas, metalistería, arte islámico y medieval, obras del Siglo de Oro, arte colonial y del XIX iberoamericano y pintura hispana de los siglos XIX y XX que aquí se han resumido a unas 200 piezas, organizadas temática y cronológicamente.

En las salas A, B y C del edificio Jerónimos reconoceremos algunas firmas, pero también descubriremos piezas por primera vez: es el caso de los relicarios de Santa Marta y Santa Maria Magdalena, de Juan de Juni; o las Postrimerías del Hombre, en madera policromada, vidrio y metal atribuidas al ecuatoriano Manuel Chili, Caspicara; o el extraordinario Mapa de Tequaltiche, que se creía perdido.

La selección de pintura nos trae, entre otras obras maestras, el Retrato de una niña, Camillo Astalli y Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares de Velázquez (de quien, por cierto, también se exhiben cartas, así como de Rubens); La Piedad del Greco; El hijo pródigo de Murillo o Santa Emerenciana de Zurbarán. Restaurada para la ocasión -por el Prado con apoyo de la Fundación Iberdrola- se luce por todo lo alto la Duquesa de Alba de Goya, envuelta en encajes negros y un punto de melancolía. La acompaña otro Goya, con el tercer Duque de Alba como protagonista. Varias obras de Beruete, Rusiñol, Zuloaga, Sorolla (entre otras, su retrato de Juan Ramón Jiménez), Ramón Casas, Nonell,  Zuloaga, Anglada Camarasa o Gutierrez Solana, ponen el toque más cercano en el tiempo…

Entre las esculturas de la exposición destacan la Efigie de Mencía Enríquez de Toledo, salida del Taller de Gil de Siloe; la preciosa terracota Matrimonio místico de Santa Catalina, de Luisa Roldan, La Roldana (única mujer del la exhibición, que sepamos, porque a lo mejor algunas miniaron libros o tejieron anónimamente las telas que veremos), o San Martín, una talla policromada del siglo XV.

A los fashion victims se les irán los ojos detrás de las joyas celtibéricas, un broche visigodo, la seda nazarí y los restos de alguna túnica principesca del siglo XIII. Arqueología, orfebrería y cerámica –Talavera, Manises y Alcora-, maderas y marfiles completan el panorama.

Mapas (Vespuccio entre otros), cartas (como las Instrucciones de Carlos V a su hijo Felipe II y la de este a Isabel de Inglaterra), ejecutoras de hidalguía, privilegios, además de la Biblia sacra iuxta versionem vulgate y Biblia hebrea forma parte del importante capítulo bibliográfico de la exposición. Hay que señalar el gran valor de los documentos españoles que guarda la Biblioteca de la Hispanic Society. Lo bueno es que están a salvo, auténticos supervivientes de las ignorancias, desamortizaciones y guerras varias; lo malo es que están lejos, pero al menos accesibles para los investigadores. En muchos aspectos, al menos en fondos antiguos, este centro puede competir con la Biblioteca Nacional.

La Hispanic Society of America, abierta en 1904, no surgió por casualidad. Fue el fruto de la pasión que sentía Archer Milton Huntington (1870-1955) –su elegante retrato, firmado por López Mezquita, está en la exposición- por el mundo hispánico desde su adolescencia, pasión meritoria si tenemos en cuenta la escasa popularidad de España tras la guerra con los Estados Unidos en  1898. Nacido en una acaudalada familia, hablaba español (incluso escribía poesía en este idioma) y sabía lo que hacía cuando dedicó su vida a un coleccionismo selectivo y muy bien encaminado, con el objetivo de crear un museo y una biblioteca que reflejara la importancia del arte español, también portugués, y todo el que había florecido por su influencia en centro y Suramérica y Filipinas. Además, desarrolló un gran trabajo editorial para alentar el estudio de la cultura hispana, poniendo al alcance de los interesados libros raros y manuscritos en ediciones facsímiles. Se considera, como afirma Jonathan Brown y nos recuerdan los organizadores de esta exposición, que Huntington convirtió la Hispanic Society en la depositaria enciclopédica de la cultura plástica y literaria española, además de hacer progresar el hispanismo en su país.

Paradójicamente, a pesar de la calidad del patrimonio artístico que puede visitarse, la Hispanic Society of America no suele estar en la ruta turística convencional de Nueva York, aunque sus instalaciones son muy céntricas. Apunten el dato para su próximo viaje, porque vale la pena.

Como es habitual, el Museo ofrece conferencias, conciertos y actividades relacionadas con la exposición que pueden verse en el Área de Educación. Las hay también previstas en lengua de signos y para personas con alguna clase de dificultad física.

Información Práctica

Lugar: Museo del Prado. Salas A, B, C del Edificio de los Jerónimos. Paseo del Prado, s/n. 28014 Madrid. (Ver Mapa y cómo llegar).
Fechas: Del 4 de abril al 10 de septiembre de 2017.
Horarios: De lunes a sábado, de 10:00 a 20:00h. Domingos y festivos, de 10:00 a 19:00h.
Entrada: Tarifa única de 15 euros (Museo+Exposiciones). Reducida/gratuita de lunes a sábado, de 18:00 a 20:00h y domingos y festivos de 17:00 a 19:00h.
Todas las entradas tienen una hora determinada de acceso (pase horario) y el sistema de venta anticipada a través de www.museodelprado.es, del teléfono 902 10 70 77 o en las taquillas del Museo permite seleccionar la fecha y hora no ocupadas.

Imágenes. Apertura, fragmento del Retrato de Niña de Velázquez. Óleo c.1638/44. Vista parcial de una de las salas. Terracota policromada de Luisa Roldán, La Roldana. c.1692/1706. Fragmento del retrato de Archer Milton Huntington, fundador de la Hispanic Society of America, de José Mª López Mezquita. Óleo de 1926. Fragmento de seda, periodo nazarí, siglo XIV.

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