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Madrid, foto a foto

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Editorial La Librería lo sabe todo sobre Madrid y en su espacio de la calle Mayor ofrecen títulos propios y ajenos sobre la Villa. Su página está llena de curiosidades que tienen la generosidad de compartir.

Por ejemplo, suelen sacar de su estuche Imágenes del Madrid Antiguo (no solo de ahí) instantáneas maravillosas de esos lugares de la ciudad que seguimos cruzando cada día, sobre los pasos de quienes lo hicieron hace tantos años. Pero no nos pongamos melancólicos y vayamos viendo lo que va de ayer a hoy, contrastando recuerdos de la editorial con las fotos de Madrid Plural.

Plaza de la Independencia 1900

La Plaza de la Independencia (que vemos en la imagen superior) era tan elegante en 1900 como lo es hoy, pero eso no impedía que sufriera la invasión de los paveros, que aparecían por Madrid en fechas navideñas para vender uno de los platos fuertes de las fiestas (que también tiraban de lombarda, si la cosa no se prestaba a mucho más). El edificio de la Izquierda es hoy la Cámara de Comercio, un edificio representativo de la entidad, pero también dedicado a la formación empresarial. La foto antigua pertenece a Memoria Visual de Madrid.

La plaza en 2015

 

Glorieta de Quevedo 1930

Hoy es uno de los sitios más concurridos y animados de Chamberí. Sonriente y colorida, la Glorieta de Quevedo también tuvo un pasado, cuanto menos, diferente. En esta ocasión saltamos hasta el año 1930 para ver cuál fue su aspecto durante las obras de remodelación que le aportaron su aspecto actual. Curiosamente, la estatua en homenaje al ilustre autor del Siglo de Oro no llegaría hasta tres décadas más tarde, puesto que no se colocó en el centro de la misma hasta 1960, cuando resultó trasladada desde la Plaza de Alonso Martínez. Para poder ubicarnos mejor indicaremos que la calle que se extiende de frente al espectador es Bravo Murillo mientras que a la derecha se situaría el inicio de Eloy Gonzalo. (Texto de La Librería).

 

Glorieta de Quevedo 2015

Quienes conocen Madrid saben que es una de las plazas más vivas de la ciudad, aunque eso es lo común en las glorietas madrileñas. Es un cruce de vías tan importantes como Fuencarral y San Bernardo, que concluyen en ella, Eloy Gonzalo, Bravo Murillo y Arapiles. Formaba parte en el XVII de los extramuros de la ciudad, con una puerta de salida (o entrada, claro) que tenía el nombre de Fuencarral porque desde ella se iba o venía al pueblo del mismo nombre.

A finales del XVIII se proyectó en lo que hoy es Arapiles-Conde del Valle de Suchil un gran Cementerio General, el primero de carácter moderno (incluía nichos), que iría dotando al lugar de unas características que conformarían su aire de plaza y encrucijada de caminos. El cementerio desapareció un siglo después, mientras crecía el barrio. La Glorieta se crea como tal en 1860 y se bautiza con el nombre de Francisco de Quevedo, escritor madrileño, cuya escultura se levantó en 1902, obra de Agustín Querol, pero tardó en ocupar su legítimo lugar. Su estación de metro es una de las más veteranas: 1925.

Puerta del Sol, 1935 

 

 

Si en la actualidad, los días de mucha afluencia de gente, ya supone un notable esfuerzo atravesar la Puerta del Sol, ¿cómo se las apañarían los madrileños hace unas cuantas décadas cuando por ella cruzaban incontables coches y tranvías? El espectador de Esta imagen que data de 1935 no puede evitar sentir un ligero cosquilleo y casi un alivio al no sentirse en mitad de esa marabunta que ya por entonces se adueñaba del órgano vital de Madrid. En esta fotografía destacan los numerosos anuncios que colgaban en las fachadas de los edificios, una costumbre prohibida por ley hace ya algún tiempo, y nos llama la atención la presencia del Hotel París, en cuyo lugar se encuentra hoy una famosa tienda electrónica de consumo. (Texto de La Librería, imagen de su libro 500 Fotografías de Madrid).

 

Puerta del Sol, hoy (imagen de Metro de Madrid)

 

 

Plaza de España, 1948

En 1948 se llevó a cabo la relevante reforma urbanística que unió la Plaza de España con la Calle de la Princesa. Como se puede ver, el empedrado de la calzada estaba todavía compuesto por adoquines. Los primeros empedrados fueron de piedra pequeña de pedernal, dispuestas para que en el centro se formara un canalillo que recogiera las aguas; más tarde se unificó el centro con el resto de la calle, discurriendo el agua por los lados.

Las primeras calles que se hicieron con este sistema fueron las de Hortaleza y Carretas y la Calle de Alcalá, que se hizo en 1842, y en otras se utilizó, a modo de prueba, empedrado de cuñas de madera, una solución que no dio buen resultado porque, al no producirse ruido, los peatones podían ser atropellados con mayor facilidad. Ya en 1848 empedraron con adoquines, entre otras, la Red de San Luis, siguiendo el resto de las calles del centro.

En la imagen  podemos ver la Plaza de España, sin sus característicos “rascacielos” y a continuación el inicio de la Calle Princesa. Ya fuese por las obras o por el poco tráfico de la época, vemos que los peatones podían permitirse el lujo de campar a sus anchas por la carretera. (Una fotografía de Imágenes del Madrid Antiguo, de La Librería).

Plaza de España en la actualidad

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