Inicio YA HA PASADO Los dos Diego Rivera

Los dos Diego Rivera

Revolucionario, indigenista, contradictorio, brillante, el pintor mexicano Diego Rivera (1886-1957) pasa por Madrid con dos obras maestras: el Retrato de Adolfo Best Maugard y el Baile en Tehuantepec.

La presencia en Madrid de tres magníficas colecciones iberoamericanas impone cierta reflexión sobre lo poco que conocemos en España –al menos los no especialistas- el arte moderno y contemporáneo de aquellos países. El caso es que hay muchos nombres que suenan y también imágenes poderosas que se identifican rápidamente, pero tenemos poca obra en nuestros museos. Por esa razón, resulta más llamativa la coincidencia de dos Diego Rivera en nuestra ciudad hasta el verano.

El Retrato de Adolfo Best Maugard, procedente del Museo Nacional de Arte, de Ciudad de México, ha llegado al Lázaro Galdiano, dentro de su programa Arte Invitado para quedarse hasta el 18 de junio. El artista mexicano, tan conocido por su trabajo como muralista, pintó esta obra en 1913, durante su fructífera estancia en París. Su modelo, Adolfo Best Maugard, era un artista plástico mexicano, pero también un gran promotor cultural al que trata Rivera con un trazo y un estilo muy influenciado por las vanguardias del momento. El retrato, de gran tamaño, se expuso aquel mismo año en el Salón de los Independientes de París.

 

Nos hacen notar en el Lázaro Galdiano cómo se empapó el artista mexicano de los experimentos que realizaba entonces Delaunay, abandonando un cubismo geométrico a favor de un estilo más colorista, luminoso y abstracto. Hay también influencia del futurismo proclamado por Marinetti en 1909, donde la máquina era el símbolo de un mundo mejor y más esperanzado. De hecho, Best Maugard aparece con elegancia de dandy en un espacio tan urbano como el de la Estación de Montparnasse, donde se funden los humos procedentes de las locomotoras y los de las fábricas. La noria gigante es la que se construyó en 1900 para la Exposición Universal de París y se situó junto a la Galería de las Máquinas. Fue la más grande del mundo hasta finales del pasado siglo y un referente de la modernidad y de sus turbulencias, de las que nos hablan en otra excelente exposición de artistas italianos en Mapfre.

Diego Rivera volvería a Mexico en 1921, fascinado por la revolución rusa y por la mexicana. Mantenía su fe en el progreso reflejada en las máquinas, pero pronto sumaría a esa fascinación la de los temas indígenas y populares. Mantedría su pintura de estudio con las posibilidades expresivas de la pintura mural, cuya renovación  impulsaba José Vasconcelos, primer Secretario de Instrucción Pública  mexicano. Volvería a coincidir con Best Maugard, quien promovía las Escuelas de Pintura al Aire Libre, creaba coreografías, dirigía películas, además de convertirse, con un método de enseñanza propio, en una gran influencia sobre muchos jóvenes pintores.

El otro cuadro visitante (pero solo hasta abril) es Baile en Tehuantepec. Forma parte de la Colección Constantini, que puede verse en la Real Academia de San Fernando. Eduardo Constantini lo consiguió comprar en 2016, después de suspirar por él durante veinte años. Esa pintura intensa y hierática es de 1928 y pertenece a la nueva etapa de Diego Rivera en México, aunque el colorido no era raro en él, ya que siempre lo necesitaba para expresarse, incluso durante su contacto con el cubismo. Es irónico que Eduardo Constantini tuviera que renunciar a Baile… para conseguir un Frida Kahlo, artista con la que Rivera estuvo casado en un tormentoso matrimonio. Al menos compartían intereses artísticos.

Cuando estos Diego Rivera se vayan podemos consolarnos con los tres que posee el Museo Reina Sofía (sala 209), dos óleos de corte cubista, Cheminée (Chimenea) de 1913 y Le bock (La jarra), de 1917. En su etapa parisina, Diego Rivera estuvo en contacto con Braque, Delaunay, Mondrian, Modigliani, Chagall y, desde luego, Picasso, a quien admiraba, pero su cubismo pasaría de los tonos apagados a los vibrantes en poco tiempo. El tercer cuadro es La Vendedora de Flores, pintado en 1949.

Fechas: Retrato de Adolfo Best Maugard. Programa Arte Invitado. Del 16 de marzo al 18 de junio de 2017.

Horario: De martes a sábado, de 10:00 a 16:30h. Domingos, de 10:00 a 15:00h. Los primeros viernes de mes la Fundación Vivanco patrocina la visita gratis desde las 16:30h a las 20:00h (Hay que reservar).

Entradas: General (incluye visita al museo y a las exposiciones temporales), 6 euros. Ver otras opciones.

Lugar: Museo Lázaro Galdiano. C/Serrano, 122. 28006 Madrid. (Ver Mapa y cómo llegar).

(En la apertura, el Retrato de Adolfo Best Maugard (2013), óleo de 227×161.5. Pertenece al Museo Nacional de Arte INMA. Debajo, Baile en Tehuantepec (1928), de la Colección Constantini. Dos óleos cubistas: Cheminée (Chimenea) (1913) y Le bock (La jarra) (1917). Sobre estas líneas, Vendedora de Flores (1949). Estas tres obras de Diego Rivera están en el Reina Sofía).

PUBLICIDAD