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De una guerra a otra

Exposición única en la Fundación Mapfre, Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras. Es difícil ver, junto, arte comprometido por la ideología de un momento y la reacción posterior.

Si de algo andaba sobrada Europa entre las dos Guerras Mundiales era de cultura, de ideas, de arte. Y el arte sufrió lo suyo, al verse identificado con ideologías y posturas que a veces respondían al criterio del artista, pero en muchos más dependían de la mirada del poder, o en su momento de los vencedores y hasta de los vencidos.

Lo cierto es que la vanguardia artística radical seguramente reflejaba los cambios y agitación que desembocaría en la Gran Guerra, pero no fue la responsable del estallase el conflicto. Sin embargo, en algo se identificó aquel desorden con las propuestas de la vanguardia y muchos artistas europeos, los que habían sobrevivido a las trincheras y las nuevas generaciones, eligieron recuperar el clasicismo.

Los artistas italianos tenían mucho donde elegir y la belleza se convertiría en el eje central de sus trabajos. Como dicen los organizadores de Retorno a la belleza. Obras maestras del arte italiano de entreguerras, en esa búsqueda de la belleza “no solo retomaron la temática y el sentido de la composición propio de la Antigüedad y del Renacimiento, también incluyeron la atmósfera de misterio, la solemnidad del gesto y el idilio con la naturaleza”. Entre las fuentes de inspiración, la escultura grecorromana, Giotto, Masaccio, Mantegna, Piero della Francesca y un contemporáneo que había bebido del mismo mediterráneo clásico: el Picasso de los años veinte.

Paisajes serenos, rostros y cuerpos definidos y poderosos (gran importancia del desnudo), objetos cotidianos protagonizarían buena parte de estas obras que, sin embargo, no era en absoluto rutinarias, ni meras copias del pasado. Su modernidad y expresividad es evidente, firmada por autores como Giorgio De Chirico, Felice Casaroti, Giorgio Morandi; Massimo Campigli; Carlo Carrà, Mario Sironi…

La cruel ironía es que a muchos de estos artistas les perseguiría la sobra del fascismo y se verían juzgados más allá y por encima de la calidad de su obra. Esta exposición ayuda a poner las cosas en su sitio y abre un hueco al retorno a la belleza.

La muestra cuenta con préstamos de muchas colecciones particulares (inaccesibles, salvo en oportunidades como estas), además de instituciones, como la Pinacoteca de Brera, el Museo del Novecento de Milán, el Musée d’Art Moderne de la Ville de Paris, la National Gallery de Praga o el Museo Morandi, Museo di Arte Moderna e Contemporanea di Trento e Roverto.

Fechas: Del 25 de febrero al 4 de junio de 2017.

Horario: Lunes, de 14:00 a 20:00h. De martes a sábados, de 10:00 a 20:00h. Domingos y festivos, de 11:00 a 19:00h.

Entrada: 3 euros.

Lugar: Fundación Mapfre. Paseo de Recoletos, 23. 28004 Madrid. (Ver Mapa y cómo llegar).

(En la imagen, Retrato de Renato Gualino (1923-24), óleo sobre tablero de Felice Casarati).

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